Accesibilidad ≠ Overlay: una herramienta automática no sustituye una auditoría real
Las herramientas automáticas permiten localizar determinados problemas de accesibilidad de forma rápida, repetible y a gran escala. W3C señala que pueden ahorrar tiempo y esfuerzo, pero también es explícito: ninguna herramienta por sí sola puede determinar si un sitio cumple los estándares de accesibilidad. Hace falta evaluación humana con conocimientos.
Lo que una herramienta no puede decidir
Algunos requisitos dependen del significado y del contexto. Una herramienta puede comprobar que una imagen tiene atributo alt; decidir si ese texto comunica lo necesario puede requerir juicio humano. Un resultado automático tampoco demuestra por sí solo que una persona pueda completar una compra, comprender un error, manejar un diálogo con teclado u orientarse con lector de pantalla. W3C advierte además que las herramientas pueden producir resultados inexactos o engañosos.
Una auditoría es más que pulsar «analizar»
Una evaluación seria define alcance, explora el sitio, selecciona páginas y estados representativos, realiza comprobaciones y documenta resultados. WCAG-EM estructura precisamente este tipo de proceso. W3C recomienda evaluar desde el principio y durante todo el desarrollo, combinando herramientas, revisión manual y pruebas. Involucrar a personas con discapacidad puede aportar además evidencia sobre la experiencia de uso real.
Overlays, Blind Reader y la diferencia esencial
Automatizar la detección o modificación de ciertos patrones no equivale a comprender toda la experiencia de una persona. Por eso un overlay no demuestra que la web completa sea accesible. Blind Reader, como tecnología de asistencia, puede ayudar al usuario a acceder o trabajar con contenido, pero tampoco convierte un resultado automático en una auditoría ni certifica conformidad WCAG. La combinación sólida es: herramientas + conocimiento humano + pruebas reales. En la entrega 14 veremos por qué un «100/100» automático tampoco equivale a conformidad WCAG.

